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09/12/05 [Domingo M. Lechón / DIAGONAL]
"Me importa más el trato con la gente que el género musical en si"
 
Hablamos con Kaki Arkarazo, el que fuera guitarrista de Negu Gorriak, sobre su trayectoria, su faceta como productor y la escena musical en Euskadi.

Ha producido discos de Amparanoia, Lamatumbá, Chucho, Deltonos, Ràbia Positiva, Manta Ray, Boikot, Porretas... y así decenas de grupos, antes como empleado en diversos estudios o freelance y ahora, desde hace unos años, en el suyo propio, en los estudios Garate.
Kaki empezó en esto de la música muy joven, pero “no fue una cosa premeditada, no fue más que un hobbie siempre porque yo ya tenía mi vida laboral precozmente resuelta, era profesor de euskera, me saqué el título a los 15 años y ya andaba dando clases en el ayuntamiento de Bilbao, e iba a hacer Sociología por hobbie también.Pero después dejé la carrera, me fui a Fuenterrabía y allí tenía más margen para poder hacer música y comprarme aparatos para montar ya un estudio pequeño. Luego me pasé a la radio, fui a Donosti en el ‘82 y después ya ahí me encontré con el núcleo cultural moderno que entonces estaba moviéndose y veía que estaba el nuevo caldo de cultivo de la nueva generación de músicos. Nos juntábamos en el típico piso por donde pasaba todo el mundo, y escuchábamos la música que nos gustaba”.

Pero empecemos por aclarar términos: ¿en qué consiste ser productor de discos? “Normalmente se trata de orientar el trabajo de un grupo por donde se supone que interesa, qué es lo que quiere dejar traslucir en su disco. El grupo tiene una música que suena de una manera y todo el proceso que puede darse de coger lo que hace ese grupo y hacer que suene lo más verídico o lo más interesante. Y hay mil maneras de hacer ese trabajo: o simplemente coger esa música y grabarla, de manera que suene bien; o muchas veces falta buscar músicos no arreglos diferentes para enriquecer la música, según del género que sea. Al fin y al cabo, acabas participando en el proyecto según lo que exija el grupo de ti. Muchos productores no trabajan técnicamente el disco, sólo aportan su sabiduría musical, pero en mi caso, como desde el principio trabajé como técnico pues se trabaja según el pedido, en base al grupo”, nos aclara.

“Otras veces tengo que ir a los ensayos, en el local, es decir, una preparación previa, es lo que se llama la preproducción: aclarar los temas, que pueden estar muy confusos, a pesar de que la idea esté clara, por haber demasiada instrumentación o lo que sea”. Y según seguimos charlando con él, parece que la labor de producción tenga mucho que ver con ser hechicero o chamán, es decir, “un poco es convertir en realidad el sonido que traen en la cabeza. Y muchas veces hay que hacer de psicólogo, porque hay falta de concreción. El músico muchas veces no confía suficientemente en sí mismo y tú tienes que hacer el trabajo de
que confíe, que tome sus propias decisiones aunque sea de tu mano. Muchas veces son preguntas y más preguntas de cómo lo va a hacer, cuando realmente él lo sabe; entonces vas guiando un poco”.

Este curtido artista vasco produce todo tipo de estilos y géneros, desde el punk-rock hasta el reggae, pasando por la canción de autor o tradicional, y se le acercan los músicos por el ‘boca-oreja’, porque conocen su trayectoria o por la calidad de trabajos anteriores.

Y tiene muy buena relación con los productores de Euskadi: “La verdad es que no
somos mucha la gente que trabaja en esto. Y hay muy buena relación”, y menciona la Katarain, Aitor Ariño o César Ibarretxe y Jean Phocas, de estudios Elkar.

¿Y para ser productor qué habilidades se necesitan? “Sobre todo oído y gusto musical, y también experiencia porque es de la manera en que se consigue, habiendo tocado y conociendo en qué se basa la música y de dónde viene lo que se está haciendo hoy en día, orígenes, tipos, etc. desde el comienzo de la música pop, unas coordenadas de dónde colocarte, porque te viene un grupo y tienes que ver de qué van y de dónde vienen. Pero en mi caso, que ando con muchos tipos de géneros musicales, me importa quizás más el trato con la gente que el género en sí, porque nunca me he querido especializar, me intereso mucho más por que haya una comunicación entre el grupo y mi trabajo”.

Y la trayectoria de Kaki Arkarazo no es corta, ni mucho menos. Cuando llegó a Donosti a principios de los ‘80 ya había tocado en grupos y había trabajado en radio, allí empezó con M-ak, colaboró con Kortatu en su última etapa, y después Negu Gorriak.

“Eso fue el resultado también de una previa, que fueron las producciones que hice yo de M-ak, que los Muguruza eran bastante fans del grupo, y me llamaron para hacer la producción de su último disco con Kortatu, entonces me metí con ellos en el Kolpez kolpe y ya fui con ellos en directo. Y eso ya era una premonición de que algo iba a salir y después del último concierto quedamos los tres en que nos juntaríamos para hacer algo. Y nada, se hizo. En la bajera de mi casa, clandestinamente, preparamos una maqueta entre los tres para presentar a nuestro mánager, que era el de Kortatu. Hicimos la autoproducción completa del disco antes de presentarla a cualquier sitio, y de ahí salió. Era una cosa muy experimental aquello, ni pensábamos al principio ni en tocar en directo ni nada. Por aquella época era un producto de laboratorio, trabajamos investigando, haciendo samplers, y luego ya fuimos cambiando, pero al principio era muy marciano aquello, muy rompedor”. Y escribieron parte de la historia reciente de la música del Estado español, influyendo a lo largo de los ‘90 a decenas de grupos en Euskadi y en toda Europa.

EUSKADI AHORA
Hace cuatro años que Negu Gorriak paró, con el mítico concierto en Anoeta, pero hay vida en la música vasca después de aquello, y Kaki sigue ahí. “Pues yo estoy un poco expectante. Creo que hace falta un poco de tiempo, porque viene ahora una generación de grupos y hay que ver lo que hay ahí. Todavía no hay grupos punteros, pero sí que hay mucha juventud y ambiente entre ellos. Viene un nuevo boom de grupos de la generación de gente joven; una historia rollo años ‘70, muy rockanrolera y punk-rock. Parece que los Kuraia van a ser un poco los gurús, pero cada grupo es un mundo, con matices diferentes.
Creo que por ahí viene algo nuevo que a ver qué pasa. Además son grupos que llevan a gente a los conciertos. Están también Surfin Kaos, muy estética glam-rock que hacen punk-rock”.
Además, las circunstancias parece que acompañan: “Los sitios pequeños hay que programarlos y eso tiene su complicación. Locales yo creo que hay muchos, pero el problema es que aquí están un poco desperdigados y para moverse entre semana cuesta.
Pero a nivel de salas no nos podemos quejar, comparado con cualquier sitio del Estado. Y luego están los gaztetxes, que cualquier día te vienen Def con Dos o Habeas Corpus y eso está muy bien.”

ESTUDIOS GARATE
Kaki, cuando no está de gira con Betagarri u otros como técnico de sonido, ermanece trabajando en su proyecto: los estudios Garate. “Yo estuve años y años trabajando en estudios ajenos y a la hora de hacer el mío tenía que sentirme muy a gusto. Lo primero que hice fue buscar un buen sitio. Y miré que estuviese apartado pero que a la vez estuviese accesible, no muy lejos del mundo. Aquí se llega enseguida desde Andoain. Desde el principio somos cuatro, dos técnicos y dos que se ocupan de la planificación e infraestructura".

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